Siempre hay nuevas oportunidades.
Desayuno tranquilamente con el sol en mis ojos. Revuelvo entre las cosas guardadas unas semanas atrás, buscando bolsas grandes; si, de 1 x 70. Con algunos agujeros las guardo en la mochila; y lista para partir, voy en busca del 37.
Con un asiento para mi, miro una vez mas el recorrido mas visto. Todavía sigo con esa sensacion de lejanía que me regalo la estadía en mi pueblo; y sintiéndome afortunada de ver las cosas tan distintas, no comprendo el ritmo de la ciudad.
Unas horas mas tarde, eso queda en el pasado una vez mas.
Allá, en el pabellón 3, en el pasillo de Roca, esquivo pares hasta encontrarme con los mios. Ni un segundo los estrañe, pero si los quiero.
El placer de un 6, de un alago mas, de un reconocimiento; la conciencia clara de ver los cambios en el tiempo y mi crecimiento. Era lo que esperaba; y lo que espero.
El crecimiento, el que me da tanta seguridad y altura; la necesaria para ver todo con ojos desde algo mas allá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario